Cuando un cliente me pregunta qué vidrio “aísla más”, le explico que la clave no es una cifra suelta, sino el equilibrio entre pérdidas, ganancias solares y luz natural. Ese equilibrio se mide con tres conceptos sencillos: el valor U (cuánto calor se escapa), el factor solar g (cuánta energía del sol entra) y la transmisión luminosa Tvis (cuánta luz deja pasar). En vivienda, elegir bien es casar esos tres con tu orientación, tu clima y cómo usas cada estancia.
En Finespai trabajamos a diario con ese triángulo. Por ejemplo, en un salón orientado a oeste el sol de la tarde dispara la temperatura y el deslumbramiento; si solo bajas el valor U, el confort no mejora. En cambio, combinar un vidrio con control solar (g más bajo) y buena Tvis mantiene la claridad sin convertir el salón en un invernadero. Y si tu dormitorio da a una calle ruidosa, el mejor “ahorro” puede ser dormir: un vidrio laminado acústico con bajo emisivo suele marcar más diferencia que sumar milímetros a la cámara sin criterio.
Qué montar según tu orientación (sin perderte en tecnicismos)
Si tu casa mira a sur u oeste, te interesa limitar el calor que entra en verano. Ahí brillan los vidrios de control solar o los llamados selectivos, que combinan buena luz con un g contenido. En norte y este, el reto es no perder calor: un bajo emisivo funciona de maravilla. En exposiciones mixtas solemos buscar ese punto medio “selectivo” que deja pasar luz suficiente y reduce la carga térmica.
Sobre el eterno debate doble vs triple acristalamiento: en nuestro clima mediterráneo, un doble bien configurado (cámara adecuada, gas inerte, espesores equilibrados) resuelve la mayoría de viviendas. El triple tiene sentido en necesidades térmicas o acústicas muy altas, pero no siempre compensa el coste, el peso y la posible pérdida de luz. Prefiero garantizar primero una ventana hermética y un vidrio correcto a tu orientación antes que “hipotecar” el presupuesto en un triple que no vas a aprovechar.
Confort no es solo térmico: ruido, seguridad y privacidad
El vidrio puede hacer más por ti. Si convives con tráfico, bares o un patio ruidoso, un laminado acústico suaviza el paisaje sonoro sin renunciar a las prestaciones térmicas. Si te preocupa la seguridad, el laminado también ayuda: dificulta la intrusión y mantiene los fragmentos unidos. Para privacidad, los acabados mateados o ciertos tonos sutiles filtran miradas sin oscurecer la estancia. La idea es que el vidrio trabaje a tu favor en varias capas a la vez.
La otra mitad del ahorro: persiana y cajón
Una ventana excelente puede rendir como una básica si el cajón de persiana tiene fugas. Lo vemos a menudo: corrientes en el dintel, vibraciones y ese “silbido” cuando sopla el viento. En estos casos, cambiar el vidrio no basta; lo correcto es actuar sobre el cajón. Por eso proponemos el cajón térmico RolaPlus, que mejora la estanqueidad del conjunto y, si lo motorizamos, permite Könect para mover persianas con app, voz o escenas automáticas. En la práctica, programar una bajada suave a mediodía en verano reduce picos de calor sin vivir a oscuras. El comentario típico al día siguiente es doble: más silencio y adiós al chorro frío encima de la ventana.
Casos reales que vemos en Reus y Tarragona
En salones oeste con mucho sol de tarde, el combo que mejor funciona es control solar con buena Tvis, persianas que se mueven solas según la hora y una ventana PVC Kömmerling bien sellada. En dormitorios a calle, la prioridad suele ser el silencio: practicable u oscilobatiente (por su cierre perimetral) con laminado acústico y bajo emisivo. En chalet expuesto al viento, lo que manda es la hermeticidad del sistema y un bajo emisivo que recorte pérdidas; si el cajón es antiguo, cambiarlo por RolaPlus es medio partido ganado. En áticos acristalados, buscamos vidrios selectivos para mantener la luz y bajamos la radiación con toldos o escenas de persiana bien afinadas.
Dónde invertir para notar el ahorro todo el año
Mi receta es simple: primero, la ventana: un sistema PVC Kömmerling bien montado y bien sellado. Después, el vidrio acorde a tu orientación y ruido (bajo emisivo, control solar, laminado donde toque). Tercero, cajón y gestión solar: si hay filtraciones, RolaPlus; si te gusta la comodidad, Könect para que el confort ocurra solo. Solo cuando todo lo anterior está garantizado tiene sentido valorar un triple o configuraciones más exóticas.
Preguntas rápidas
¿El control solar oscurece la casa?
No tiene por qué. Hay familias selectivas con mucha luz útil y un g bien contenido. Elegimos la que mejor encaje con tu exposición.
¿Puedo mezclar acústico y control solar?
Sí. Se combinan recubrimientos y laminados para lograr silencio, luz y eficiencia en la misma pieza.
¿Y si mi ventana es buena pero sigo notando corriente?
El sospechoso suele ser el cajón. Revisamos juntas, testeros y paso de cinta; si hay fugas, el salto se consigue con un cajón estanco tipo RolaPlus.
¿Hablamos de tu caso?
En Finespai (Reus y Tarragona) ajustamos el vidrio a tu orientación, instalamos ventanas Kömmerling, resolvemos el cajón cuando toca y dejamos listas tus escenas Könect para que el ahorro sea automático. +34 877 235 862 · info@finespai.com

